mira

buscar

Busca Noticias en Guatemala
Mostrando las entradas con la etiqueta Autor: Carlos Alejandro Pineda. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Autor: Carlos Alejandro Pineda. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de julio de 2009

El Camino Hacia la Dictadura

En 1688 El rey Jacobo II decidió deshacerse de las leyes del parlamento y fue prontamente reemplazado por Guillermo III en un golpe de Estado, lo cual dio nacimiento a la democracia parlamentaria moderna y la carta de derechos de Inglaterra. La fuerza militar fue utilizada para reemplazar al rey legal. Sin embargo nadie se atrevería a negar la legitimidad la “revolución gloriosa” de los ingleses.

La remoción del Presidente hondureño el domingo pasado por los militares bajo órdenes del poder civil está siendo llamada un golpe de Estado alrededor del mundo y ciertamente lleva esas señales, y sin embargo lo que sucedió en Honduras es en realidad una “Revolución Gloriosa” al estilo Hondureño. El Pueblo Hondureño se defendió como pudo y colocó a todos los Presidentes futuros por debajo de la Ley.

El artículo 239 de la Constitución Hondureña dice: “El ciudadano que haya desempeñado la titularidad del Poder Ejecutivo no podrá ser Presidente o Designado.

El que quebrante esta disposición o proponga su reforma, así como aquellos que lo apoyen directa o indirectamente, cesarán de inmediato en el desempeño de sus respectivos cargos, y quedarán inhabilitados por diez años para el ejercicio de toda función pública.”

El artículo 374 dice “No podrán reformarse, en ningún caso, el artículo anterior, el presente artículo, los artículos constitucionales que se refieren a la forma de gobierno, al territorio nacional, al período presidencial, a la prohibición para ser nuevamente Presidente de la República, el ciudadano que lo haya desempeñado bajo cualquier título y el referente a quienes no pueden ser Presidentes de la República por el período subsiguiente.”

Finalmente el artículo 3 establece que "Nadie debe obediencia a un gobierno usurpador ni a quienes asuman funciones o empleos públicos por la fuerza de las armas o usando medios o procedimientos que quebranten o desconozcan lo que esta Constitución y las leyes establecen. Los actos verificados por tales autoridades son nulos. El pueblo tiene derecho a recurrir a la insurrección en defensa del orden constitucional."

El domingo el señor Zelaya llevaría a cabo una “encuesta” bajo el extraño método de utilizar urnas, impresas, supervisadas, contadas y validadas por el propio ejecutivo sin supervisión externa ni recurso contra el fraude. La pregunta a hacerse era “¿Estaría usted de acuerdo en la colocación de una cuarta urna en la elección de noviembre para la instalación de una Asamblea Nacional Constituyente?”. Pese a las declaraciones de Zelaya, el resultado sería con seguridad manipulado y utilizado para suspender la elección y convocar a una Asamblea Nacional constituyente, lo cual le permitiría permanecer en el poder y ser reelecto. Dicha encuesta fue declarada ilegal por la Corte Suprema de Justicia, la Fiscalía, la Procuraduría y el Tribunal Supremo Electoral, pero aún así, el señor Zelaya decidió seguir adelante. El sábado publicó un decreto estableciendo que los resultados serían utilizados para instalar una Asamblea Nacional Constituyente. Bajo el artículo 239 él se cesó a si mismo del cargo en el minuto en el que hizo esto. Obviamente el señor Zelaya estaba siguiendo el manual de Chávez para destruir la democracia e instalar una “dictadura constitucional”. El sistema hondureño de pesos y contrapesos actúo, aunque con poca elegancia, resultando en una transición del poder que garantiza una elección y la continua libertad de los hondureños.

Una de las pancartas cargadas ayer en una manifestación de apoyo al Nuevo Gobierno decía “Preferimos seis meses de aislamiento a cincuenta años de tiranía”.

La ONU, la OEA y el gobierno Estadounidense han elegido apoyar a un hombre que se encontraba ciertamente en el camino hacia la dictadura. Lo hacen en contra de la Constitución Hondureña, todas sus instituciones y la voluntad del pueblo. El mundo puede escoger ahora si debe forzar a Honduras con una carta que se rompió en el momento en que la OEA decidió permitir el reingreso de Cuba, una dictadura de cincuenta años, a su asamblea, o apoyar al pueblo Hondureño en la conducción pacífica de su “Revolución Gloriosa”.
Previamente pubilcado aquí

Productos Relacionados

Seguidores

Articulos más vistos