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lunes, 4 de enero de 2010

Sobre Pro Reforma (III)

En la última ocasión me referí al contenido del artículo 204 de la Constitución Polìtica de la Repùblica de Guatemala en donde expliqué sobre algunos puntos de la propuesta de Pro Reforma. En esta ocasión me referiré al artículo 203 que en el texto actual reza: "La justicia se imparte de conformidad con la Constitución y las leyes de la República.
Corresponde a los tribunales de justicia la potestad de juzgar y promover la ejecución de lo juzgado. Los otros organismos del Estado deberán prestar a los tribunales el auxilio que requieran para el cumplimiento de sus resoluciones.
Los magistrados y jueces son independientes en el ejercicio de sus funciones y únicamente están sujetos a la Constitución de la República y a las leyes. A quienes atentaren contra la independencia del Organismo Judicial, además de imponérseles las penas fijadas por el Código Penal, se les inhabilitará para ejercer cualquier cargo público.
La función jurisdiccional se ejerce, con exclusividad absoluta, por la Corte Suprema de Justicia y por los demás tribunales que la Ley establezca.
Ninguna otra autoridad podrá intervenir en la administración de justicia". Mientras que el proyecto de reforma està redactado de la siguiente forma: "La justicia se imparte de conformidad con la Constitución y las leyes de la República.
Corresponde únicamente a los tribunales de justicia la potestad de juzgar y promover la ejecución de lo juzgado.
Para hacer cumplir y ejecutar las resoluciones que dicten, los órganos jurisdiccionales integrantes del Organismo Judicial podrán ordenar y exigir a las autoridades de cualquier fuero y a la Fuerza Pública la realización de las diligencias que consideren necesarias. La autoridad requerida deberá cumplir en forma inmediata el mandato judicial y no podrá discutir su fundamento u oportunidad, ni la justicia o legalidad de la resolución que se trata de ejecutar. El incumplimiento del mandato o resolución hará incurrir a quien desobedezca la orden en el delito que para el efecto se haya tipificado en el Código Penal.
Los Magistrados y Jueces son independientes en el ejercicio de sus funciones, y únicamente están sujetos a la Constitución y a las leyes de la República.
La función jurisdiccional se ejerce, con exclusividad absoluta, por los Magistrados y Jueces de la Corte Suprema de Justicia y de los demás tribunales que la ley establezca.
Ninguna otra autoridad podrá intervenir en la administración de justicia".
En mi primer artículo especifiquè que estoy a favor de Pro Reforma, pero que considero que hay textos que deben modificarse. Este es un ejemplo y explicaré por què. En el segundo párrafo de la propuesta se establece que las autoridades que sean requeridas a acatar un mandato judicial no podrán discutir su fundamento ni oportunidad, situaciòn a todas luces ilegal y sin fundamento doctrinario o jurisprudencial claro, en vista de que existe el principio de que nadie debe acatar òrdenes que resulten ilegales o adolezcan de vicios o que aparejen posibles responsabilidades. Sobre todo en el ámbito penal, se constituiría en un retroceso lamentable. Luego, la ambiguedad con que se redacta la parte final de ese pàrrafo abre puertas que pueden resultar siendo peores que lo que pretenden remediar, ya que los tiempos, en materia penal deben ser cuidadosamente redactados para evitar inconvenientes y violaciones a los derechos humanos.
El tercer párrafo de la propuesta establece que los jueces y magistrados se ceñiràn únicamente a la Constitución y a las leyes de la república. En un sentido estricto, serìa contraproducente que los tribunales y juzgados no puedan acudir a la doctrina legal, la jurisprudencia, la costumbre o las otras fuentes internas e internacionales del derecho, ya que ante la falta de formación y calidad de los legisladores, todavìa estamos muy lejos de tener normas infalibles.
Finalmente, el cuarto párrafo de la propuesta simplemente desarrolla lo que el actual dice exactamente. No obstante, el haber modificado la preposición "por", colocando "de", no tiene congruencia ni responde a una forma técnica de redacción legislativa. Situación que debe mantenerse tal como está en el actual texto, para evitar interpretaciones ambiguas, sobre todo que respondan a no brindar certeza o jerarquía entre los tribunales de jueces legos y de derecho.
En una pròxima oportunidad, comentarè el resto de propuestas de reforma referente al Organismo Judicial. Mientras tanto, es un deber ciudadano leer esta y otras propuestas para tener una opiniòn informada. Por lo pronto estamos en un impasse con la elección de la Corte Suprema de Justicia y me uno al clamor de sociedad civil porque el proceso se transparente y repita. Guatemala merece una Corte sin tachas.

jueves, 24 de septiembre de 2009

SOBRE PRO REFORMA (II)

Anteriormente me referí a las razones por las que todo ciudadano guatemalteco debe emitir una opinión informada sobre el proyecto de reformas constitucionales del grupo Pro Reforma. En esta ocasión quiero iniciar un análisis de los principales puntos de inflexión que la propuesta ha encontrado.

Quiero partir de la afirmación que sus detractores hacen en cuanto a que se está fraguando un retroceso en materia de derechos humanos y de aplicación de la justicia con la manera en que Pro Reforma ha presentado su propuesta, bajo el argumento de que responden a un modelo liberal por demás desvelado y anacrónico. Comienzo estas reflexiones con el artículo 204 de las Constitución Política de la República de Guatemala el cual en la actualidad reza así: “Los tribunales de justicia en toda resolución o sentencia observarán obligadamente el principio de que la Constitución de la República prevalece sobre cualquier ley o tratado”. Mientras que el texto de Pro Reforma para el mismo artículo es el siguiente: “En toda resolución o sentencia que dicten los Jueces y Magistrados observarán obligatoriamente el principio de que la Constitución de la República prevalece sobre la Ley, sobre los Decretos Legislativos y Sobre cualquier tratado, los cuáles no podrán aplicarlos si son incompatibles con ella. No se podrá interpretar ningún artículo de esta constitución en forma tal que se transgredan las normas contenidas en el capítulo I del Título II de la misma. En caso de duda prevalecerán estas últimas”.

Al hacer una comparación de ambos textos se van hilvanando los argumentos contrarios. Por ejemplo en su exposición escrita ante el Congreso de la República para evacuar las audiencias sobre el proyecto Pro Reforma, AVANCSO (*) escribió: “En ese sentido los Magistrados y Jueces tendrán que privilegiar, en todos los casos, los derechos individuales sobre los derechos colectivos al momento de emitir las sentencias, lo que contradice el artículo 46 de la actual Constitución en que se establece la preeminencia del derecho internacional humanitario sobre la Constitución y las leyes nacionales”.
Este argumento refuerza la afirmación que he vertido en relación a lo pusilánime de las argumentaciones contrarias al proyecto. Desglosemos:

1. Tal como está redactada la propuesta no hay contradicción con la interpretación que la honorable Corte de Constitucionalidad ha hecho en relación a que los tratados internacionales en materia de derechos humanos tienen preeminencia sobre el derecho interno pero no sobre la Constitución. Podemos afirmar que es una confirmación de lo que ya ha dicho la Corte en varios fallos contestes.

2. Se afirma que hay contradicción con el artículo 46 de la Constitución, sin embargo el texto de la reforma establece que en caso de duda habrá preeminencia de lo contenido en el título II de capítulo I de la Constitución, donde se encuentra efectivamente el artículo 46, entonces no existe la contradicción afirmada. 3. En el texto de refutación se habla de “derecho internacional humanitario”, el cual no viene al caso ya que en su sitio oficial el Comité Internacional de la Cruz Roja define claramente que el Derecho Internacional Humanitario “ es un conjunto de normas, que en tiempo de guerra, protege a las personas que no participan en las hostilidades o que han dejado de hacerlo”. Y el tema del artículo 46 no es el derecho internacional humanitario solamente, sino el Derecho Internacional de los Derechos Humanos.


En otra ocasión seguiré analizando más artículos de la propuesta Pro Reforma y sobre los argumento que se esgrimen su contra. No obstante, me es necesario reafirmar la importancia de tomar una postura ante tan importante situación, sea a favor o en contra, pero con argumentos y razonamientos bien fundamentados. Mi objetivo no es desmerecer a quienes están en contra o a favor, simplemente es abrir un espacio de discusión donde desnudados de dogmas o títulos se aclaren las ideas. No estamos hablando de cualquier cosa, estamos hablando del futuro de nuestra nación.


(*) El texto completo se puede encontrar en el sitio WEB del Congreso de la República.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

SOBRE PRO REFORMA (I)

Cuando decidí bajar del sitio Web del Congreso de la República la versión oficial de la propuesta de reformas constitucionales de Pro Reforma lo hice con mente abierta y sin prejuicios. Al leer el contenido de la misma me parece que existen proposiciones interesantes y dignas de ser tomadas en cuenta, y otras que no son lo suficientemente sustentadas como para incluirlas en el texto final.

Adicionalmente, creo que pudo aprovecharse para realizar otros cambios de forma y de fondo que son necesarios. De todo esto trataré de escribir en otra ocasión. No obstante, la razón por la cual he traído a colación estas situaciones es que mientras recibía una interesante exposición el pasado sábado, el honorable invitado comenzó a realizar comentarios un tanto grotescos en contra de las propuestas de Pro Reforma, llegando a afirmar que las mismas obedecían a la ideología retrógrada de cierta institución universitaria. No soy alumno ni egresado de esa casa de estudios, sin embargo la forma en la que el profesional se dirigió a la misma me pareció chocante y me hizo pensar en la forma como muchas personas con “autoridad” han vociferado que esa propuesta está equivocada, danto a entender que el significativo número de guatemaltecos que firmamos en adhesión a ellas estamos en el camino incorrecto y que por lo tanto son ellos los poseedores de la verdad absoluta. Nada más alejado de la realidad.
Con estas líneas no es mi objetivo confrontar posiciones, solamente reflexionar sobre la forma en que mucha gente ataca el referido proyecto, porque profesionales y personas muy respetables y dignas de admiración afirman que no son adecuadas, y sin embargo, nunca han leído y comprendido el texto de todo el proyecto.

Mi postura es clara: estoy a favor de Pro Reforma siempre que haya modificaciones necesarias al texto final, y esa convicción la alcancé luego de leer por mí mismo y bajo mi propia conciencia, el contenido del proyecto. Es menester que todos los guatemaltecos que emitamos opiniones en torno a esa propuesta la conozcamos a fondo para tener argumentos reales y no ficticios, y para construir un convencimiento propio. No considero que debamos creer ciegamente en lo que otros dicen del proyecto. Si vamos a estar a favor, que bien; y si vamos a estar en contra, que bien. Pero en ambos casos, que el convencimiento sea por un análisis personal y no inducido. Guatemala necesita de hombres y mujeres que tomen decisiones por sí mismos. La discusión sigue abierta y será, finalmente, el Organismo Legislativo el que tendrá la última palabra. Mientras tanto, es preciso que dejemos de postergar lo impostergable.

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